La remota cercanía de la agricultura familiar orgánica

Usted seguramente ya conoce las huertas de donde vienen las canastas orgánicas de La Tulpa, familias nariñenses en la agricultura orgánica. Las ha visto sin saberlas, se ha deleitado con esa tierra buena y el paisaje de verde laborioso. Cuando el avión que lo trae de una gran ciudad hasta el filo de pista que es el aeropuerto Antonio Nariño hace la maniobra de giro para una aproximación desde el sur, si usted viene en los asientos a la izquierda, la inclinación permite casi que tocar estas tierras de cultivo, antes de lanzarse con audacia a través sobre el cañón del río Pasto y aterrizar en un avemaría a recoger su maleta y volver a casa.

Le describo la montaña de Matituy en el municipio de La Florida en la zona central del departamento de Nariño. Si en cambio viene por tierra desde la ciudad, por la carretera a occidente circunvalar al Galeras y desvía como quien va para El Tambo, Matituy es la promesa de una loma que se ve lejana. Es una zona de agricultura familiar que rinde sus frutos de clima templado al mercado urbano, la mayoría dentro del modelo tradicional de cultivo con uso intensivo de agroquímicos, los gastos agobiantes que éstos representan al campesino y las consecuencias en la salud de todos. Pero algo empezó a cambiar hace algunos años. Quién iba a pensar que la dedicación que empezó en animar el tema de lectura y bibliotecas para los niños y la juventud resultaría en un cambio sustancial en el modelo de producción, en esta y otras zonas.

Así es, la música, los juegos, el teatro y la lectura fue con lo que iniciaron los impulsadores de esta asociación de familias en la agricultura orgánica. Ellos son Cristina Muñoz y Nicolás Veuthey, quienes a lo largo de estos años y con el apoyo de una fundación familiar creada por colombianos residentes en Suiza, Saberes Compartidos, lograron conformar una red de bibliotecas y centros comunitarios que se mantiene activa en 5 lugares, entre Matituy y Tunja Grande. Veredas como Pescador Bajo, Granadillo, Duarte, Quebrada Honda, disfrutan hoy de esta gestión. Fue el inicio para repensar las costumbres adquiridas de cultivo, que en el aspecto más básico en términos económicos resultan en una condena eterna con los bancos, en pedalear hasta el agotamiento en un ciclo cerrado sin ver los frutos del trabajo.

En el camino conocieron a otros actores muy dinámicos que comparten la búsqueda por una alternativa agroecológica para el campo, como la Red de Guardianes de Semillas, y junto a sus impulsores se fue dando un intercambio e identificación en intereses y expectativas comunes. Conocieron centros de aprendizaje en este tipo de agricultura, que valora la biodiversidad de las semillas nativas y los ecosistemas, la autonomía campesina en el acceso a los recursos de los que dependen estos procesos, y en últimas la dignificación de la vida rural.

La dedicación entonces cambió a ocuparse en las mañanas en las bibliotecas y en la tarde en las huertas y la agroecología, con el creciente interés y participación de las familias de la zona. Hace año y medio les prestaron un pequeño terreno en el marco del poblado, que hoy les sirve para la experimentación de cultivos y laboratorio en la elaboración de los compuestos orgánicos indispensables para mantener una productividad saludable. Se trata de abonos fermentados, sustratos minerales de enriquecimiento del suelo, fungicidas naturales, y técnicas que buscan mantener un equilibrio entre el suelo y el ambiente para  que las enfermedades y plagas que afectan las plantas se mantengan bajo control. No erradicadas o inactivas, que es la ilusión de las compañías agroquímicas proveedoras del modelo tradicional, sino en libre juego entre múltiples factores que las mantienen en su justa medida, por otra parte, tal como actúa la naturaleza si la dejáramos.

Y usted viajero de los aires ruidosos, tenga la seguridad de que ese pedazo de verde florecido que vio, en verdad está a su alcance. Conozca en las siguientes notas cómo y de dónde vienen las canastas orgánicas de La Tulpa, que tienen su origen y mantienen un proceso vivo además en El Encano, Consacá, La Unión, Cartago y Arboleda.

2 Comentarios
  1. Ramiro Hidalgo 23/03/2018 at 11:46 am - Responder

    Joven y primo Giovanni, un cordial saludo y la gracias por la información sobre éstas actividades de agricultura orgánica que están realizando en Matituy y otras regiones. Dónde conseguir estos productos y hacer una mayor difusión sobre la metodología de trabajo. Saludos.

  2. Gabriela 04/06/2018 at 12:24 am - Responder

    Un perfecto artículo y bastante aconsejable. Saludos

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